El Castillo de Howl de Cerámica Horneado Estilo Raku

Un gigantesco castillo Steampunk que tiene patas y camina por una tierra en guerra como si nada es buen material para una escultura. El trabajo en cerámica de Liz Zomarek no sólo es increíble por parecerse tanto al original como el medio lo permite, sino también por haber sobrevivido con honores el proceso conocido como Raku.

Castillo de Howl de Cerámica 1

Para que la arcilla se convierta en cerámica, debe ser horneada en un horno especial. Hay varias maneras de hacerlo, y Raku, una técnica desarrollada en el siglo 16 en Japón es una de ellas.

Si horneas tus vasijas estilo raku significa que las quitas del horno usando pinzas al alcanzar una temperatura de 1800 °F (982 °C, aproximadamente). Las vasijas, entonces, son sometidas a un proceso de reducción dentro de un contenedor con arena o mimbre. En otras palabras, el cambio de temperatura extremo y el enfriado veloz hacen que queden unas finas rajas sobre la superficie. A veces se quiebran totalmente, pero esto no era mal visto por los artesanos japoneses. Ellos simplemente volvían a pegar las piezas y la vasija resultante era aún más valiosa debida a sus “cicatrices”. Esto no era lo que Liz esperaba, sin embargo, ya que pasó muchísimo tiempo diseñando su castillo.

Castillo de Howl de Cerámica 2

Dueña de Artisan Cake Company en Oregon, Portland, Liz está acostumbrada a crear esculturas tridimensionales comestibles con muchísimo detalle, pero su castillo de Howl estaba en otro nivel. Tuvo que preparar y moldear cada parte por separado para que el trabajo se mantenga estable y no se hunda bajo su propio peso. Tras cada día, ella envolvía su trabajo en plástico para ayudar a que se seque. Aún así, la obra tomó 6 meses en secarse por completo. Liz también tuvo que agregar manijas a la parte de atrás y costados del castillo para poder sacarlo del horno. Lo sorprendente es que no parecen obstruir, y encajan bien con la estética del diseño terminado.

Antes del proceso de raku, Liz tomó precauciones para evitar que se rajara demasiado o explotara más tarde gracias a una técnica llamada bisque. Bisque no es tan brusco como raku, y fortalece la arcilla un poco, como para que soporte el proceso que Liz aplicó más tarde.

Para terminar el proceso, se hizo el raku. El principal peligro era que el castillo es mucho más grande e intricado que las cosas a las que se aplica el raku, entonces había una gran chance de que se dañara en el proceso, a pesar de las precauciones tomadas. De milagro, el único daño fue un ala rota que se pudo volver a pegar sin mayor dificultad. El fuego acentuó los tonos de aceite, cobre y llamas dandole un excelente look al producto terminado.

En el video puedes ver cómo la fortaleza es rescatada por tres personas, puesta en un balde con arena y diarios, cubierta para que se enfrié, y develada al final como un objeto de gran belleza. Quizás el demonio de fuego del castillo, Calcifer, tuvo un rol en que la odisea resulte tan bien.

Otros trabajos relacionados con el mundo del anime son los Bento inspirados en Studio Ghibli, El Valkyrie de Roy Fokker hecho de Nieve, o la Adorable Campera de Mew de Pokémon.

Via: Craftzine

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